Primeras experiencias arriba – Mayo de 2006

Cordón del Plata – Mendoza – Argentina:  Stepanek 4100 m.s.n.m. y Franke 5100 m.s.n.m. en cuatro días.
Estaba entusiasmada y mi roja compañera ansiosa, lista para subirse a mi espalda, ajustarse a mis hombros, abrazar mi cintura y así juntas andar un nuevo camino de sueños y montañas, de paz, intensidad, de absoluta libertad.
Un viaje sereno, mates y cuentos, poca cena y un dormir inconstante pero suficiente nos traslado a ese paraíso de pintorescas y nevadas cumbres en la provincia de Mendoza. Gigantescas figuras, imponentes, voluptuosas, comenzaron a desfilar ante nuestros ojos brillantes y sorprendidos. Corazones inquietos admirando ese infinito que nos abraza cálido y nos estremece cada vez, siempre, como si fuese  la primera.  Un encuentro mágico,  una conexión absoluta, sin más limites que el deseo; una libertad tan plena que desnuda nuestra esencia  y nos deja vivir con el alma ese momento intenso, casi irreal.
Un poco más tarde de lo esperado pero con tiempo aún suficiente para andar mochilas al hombro iniciamos el camino desde el centro de ski Vallecitos hacía el  campamento Las Veguitas a 3180 m.s.n.m. Aún con luz de sobra, a media tarde, estábamos ya arriba.
Al día siguiente bien temprano partimos rumbo al  Stepanek. La noche cerrada nos hacia compañía y estaba un tanto frió.
Mis primeros pasos se hicieron difíciles pero comencé a sentirme mejor poco a poco, inhalando ese aire puro de montaña, llenándome de toda esa increíble inmensidad. A medida que subíamos comenzaban a aparecer en el grupo los síntomas de la altura y el cansancio  de largas horas de recorrido. Por suerte yo no sentí más que un leve agotamiento.
El perezoso y brillante sol no  asomó en este día por los nublados picos de las sierras mendocinas y,  en cambio, si  acariciaron nuestros  rostros ráfagas de viento frió y  diminutas y muy traviesas gotas de agua nieve.
Luego de algunas  horas montaña arriba, entre piedras y nieve blanda, un andar lento pero continuo y pocas y muy breves paradas, fuimos llegando a la cima.   Pisamos aquella cumbre con absoluta  energía, felices. Enormes sonrisas, cálidas, dibujaron  un sol en aquel cielo nublado; Abrazos, besos y felicitaciones, fotos y banderas: Todos estábamos arriba!!!
Comenzamos a descender aún con la idea de hacer cumbre en el Adolfo Calle pero  debido al  clima que   empeoraba con rapidez decidimos regresar al campamento y recuperar fuerzas para el siguiente  día que sería  más exigente. Se hacia sentir el agotamiento físico y no todos saldríamos  hacia el  próximo objetivo: Mi primer 5.000. Para muchos lo sería!.
En aquel cielo oscuro, sobre las sierras, una única estrella acompañó nuestros primeros pasos hacia el Franke. Brillaba intensa, de un color diferente, inusual.
Las primeras  horas fueron terribles y yo recordaba a cada paso los dolores y golpes de mi rodilla derecha, ya bastante exigida durante el pasado descenso.
El amanecer nos distrajo un poco: notable, mágico, encantador… pero el agotamiento no cedía. Esta vez si veríamos al sol asomar aunque   unas revoltosas nubes decidirían acompañarnos hacia  arriba.
Fue  entonces que  comencé a escribir estas líneas en mi mente y  casi sin darme cuenta, sin sentirlo, mi cuerpo comenzó a relajarse y el aire entró ya plenamente en mis pulmones.. sonreía.  Volvía a sentir la energía y las ganas, la fuerza dentro mío. El cansancio dejo espacio a la alegría, al entusiasmo, al absoluto goce de cada paso hacia lo más alto del Franke; la naturaleza rodeándonos y yo respirando profunda libertad.
Hicimos una parada más que para descansar, para llenar nuestros ojos de ese recuerdo inmejorable de un paisaje lleno de magia: a lo lejos, en lo alto, un dorado  Sol; hacia abajo un revoltoso manto blanco de nubes que simulaba un oleado y bien salado mar.
Desde allí y hasta la cumbre disfruté de cada instante, invadiéndome de esas montañas, gozando, Feliz! El cansancio era mucho y otra vez aparecían en el grupo aquellos dolores,  nauseas,  ya tan conocidos en las alturas, mas nuevamente agradecí no tener ningún síntoma, ningún malestar más allá del agotamiento que jugaba alocado con toda nuestra energía.
Si que fue largo el Franke, muy largo, y recién de muy cerquita pudimos avistar la cumbre que se hizo desear a lo largo del camino. Allí estaba por fin posando hermosa y radiante ante nuestros ojos que brillaban detrás de oscuros lentes negros.   Alrededor   de las 14 horas fuimos llegando los primeros al pie de las últimas piedras que nos dejarían treparlas para pisar con ganas nuestra cima. Adri me abrazo con un entusiasmo que compartía.
Aunque el espacio de aquella cumbre era reducido nos acomodamos haciendo malabares mientras disfrutábamos de aquel paisaje infinito, único. El objetivo estaba alcanzado. Mi primer 5000 bajo mis pies, un nuevo sueño cumplido,  el viento acariciando mi rostro, una enorme sonrisa, una inmensa y plena libertad.
Nos colocamos las polainas pues la nieve ya era mucha y, para el descenso, nos esperaba un  largo y entretenido  pedrero.
Luego de algunos imprevistos, al campamento base llegamos ya entrada una noche oscura pero muy estrellada. Nuestros compañeros de grupo nos esperaban con un cálido abrazo y una riquísima sopa que devolvía algo de calor a nuestros cuerpitos; escucharon con alegría nuestros relatos, mientras esperábamos a estar todos de vuelta. La jornada había alcanzado ya unas 15 horas. Mucho!
Tarde nos fuimos a dormir un sueño que nos costaría bastante a algunos. La ansiedad y el fuerte viento estaban empeñados en mantenernos despiertos aquella noche, repasando cada instante vivido y, por que no,  sosteniendo con la mente los sobretechos agitados de nuestras carpas que sonaban enfurecidos. Amanecimos  y con dificultad desarmamos el campamento. El sol por fin había salido y nos iluminaba con mucha fuerza esa mañana, pero el viento celoso soplaba cada vez más fuerte. A las 11 horas emprendimos nuestro regreso al centro de ski, felices. Llegamos con tiempo para que algunos pocos decidiéramos llevarnos una yapita: El Andresito.
Luego si, camioneta a Mendoza, almuerzo de tarde en la terminal, duchas y micro de regreso a Buenos Aires.
Cuatro días intensos, hermosos.  Días de montaña soñados… VIVIDOS!!!

Anuncios

Etiquetas:

2 comentarios to “Primeras experiencias arriba – Mayo de 2006”

  1. Andre Says:

    Aldiiiiiiiiiiii….pero que lindo que lindooooo!!!!!

    Me recordaste tantas sensaciones con tus relatos!!!!tuve la oportunidad y el privilegio de ser parte de algunos de tus viajes y la verdad que felicidad que dan, no???

    Brindo por esos viajes que hoy son recuerdos de lindas sensaciones, buenos momentos y risas con amigos y por los próximos, que los esperamos con mucha ansiedad!!! este año volvemos las 2!!! será casualidad?

    Un beso enorme!! y a buscar nuevos sueños y desafíos!!!
    Andu.

  2. Andre Says:

    me tomé el atrevimiento de tomar prestadas unas palabras de una fotógrafa que representan muy bien los sentimientos que generan esos contactos, breves o no, con otro lugares…

    “Los mejores viajes no dependen de la distancia recorrida sino en lo que queda de ellos dentro cada de uno; cuando uno viaja en su memoria para recordar la atemporalidad, trayectos, sensaciones, por qué no olores, sabores… Todo aquello que captan nuestros sentidos al sentirlos nuevamente. Éstas son las experiencias del viaje que de a momentos nos transportan en el tiempo. Nos volvemos un pasado envuelto en presente y nos olvidamos de éste.”

    por Clara Petrocelli

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: